Historias felinas

Amaya

Amaya gatita en adopción

Amaya llegó muy asustado, su humano tuvo que ingresar en una residencia y llegó con sus hermanos y hermanas. Poco a poco fue perdiendo el miedo hasta que recuperó la confianza y pudo demostrar todo el amor y la dulzura que tiene.

Es de tamaño mini, su hermana Ariel también está con nosotros, y un hermano más joven, Iván

Quieres saber más de Amaya?

Betha

Llegué a Lara con mi hermanito Alpha desde muy lejos, nos habíamos quedado sin mamá y estábamos solos en la calle.

Soy aún un bebe, muy cariñoso y bueno, no me quiero hacer mayor en un refugio, pero la gente me ve grande y no entienden que aún soy un cachorro. Mi hermano encontró un hogar, a mi tambien me adoptaron, pero mi nuevo humano decidió cambiar de casa y dijo que no me podía llevar, solo era un bebe pequeñito, que solo tuvo casita 2 meses..

Busco un hogar donde me quieran y protejan

¿Tienes tu una familia humana? ¿Aceptais otro miembro?

Contacto: adopciones@asociacionlara.org

691598283

Armani

gatito negro

Vivía en una casa con muchos gatitos, pero un día los humanos nos dejaron allí y nunca volvieron. Cuando entró la policía nos asustamos mucho, y la mayoría de nosotros salimos corriendo, había una carreta muy cerca y la mayoría fueron atropellados. Sólo pudieron rescatarnos a mi y a dos de mis hermanitos.

Nos trajeron a Lara porque éramos muy pequeños para quedarnos solos en la calle. Aquí me han dicho que me están buscando un nuevo hogar, pero esta vez con humanos buenos que me quieran y nunca me abandonen.

¿Tienes un hogar para mi? Me estoy haciendo mayor, ya nadie quiere un gato con un año, a pesar de que sigo siendo un cachorro que nunca ha conocido lo que significa tener una familia que te cuide y te quiera

Contacto: adopciones@asociacionlara.org

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Aretha

Me llamo Aretha, llegué con mi compañera Ágata porque nuestros humanos ya no nos querían en casa y nos echaron a la terraza a vivir, soportando el calor y frío como podíamos. Estamos muy tristes, la vida en un refugio es muy dura para los gatos caseros, nos dan miedo nuestros compañeros y solo queremos que nos mimen, pero aquí somos muchos y no tenemos todo el amor que necesitamos.

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Oliver

Recogido de la calle, con una patita muy mal. Hubo que operar de urgencia, meses de rehabilitación y dolores. Salvo la pata, pero no recuperó la movilidad. Hace una vida normal, puede correr y saltar como cualquiera de sus compañeros. Además de guapo, Oliver es muy cariñoso y juguetón. Necesita conocer lo que significa tener el amor de una familia que nunca deje de quererlo. Muy sociable con otros gatos. </more>